
Tropa: Rama de un grupo scout comprendida por niños de entre 12 y 14 años.
Hace ya unos días que regresé de mi primer campamento como responsable. Probablemente, hasta ahora esta experiencia haya sido la mejor de toda mi vida. La verdad es que no encuentro ninguna palabra adecuada para hablar sobre lo que siento ahora mismo. Durante un mes, y un campamento de 15 días he tenido la oportunidad de ser el responsable de este grupo de personitas, que aunque ya no sean unos niños, te hacen sentir de una manera muy especial. Sinceramente, no se como agradeceros lo que me habéis hecho sentir estos días, simplemente ha sido genial ir a daros las buenas noches cada día a las once y media, sabiendo que si no lo hacía, lo notaríais y que no os gustaba dormiros hasta que no me hubiera despedido de vosotros. Durante 15 días he sido lo más parecido a un padre que habéis tenido, habéis confiado en mí, y yo espero haber respondido a vuestras expectativas. Os pido perdón por las veces que os he podido fallar, os pido perdón a aquellos de vosotros a los que os he hecho sentir mal alguna vez al haberos reñido, espero que sepáis comprender que no quería que pasarais un mal rato, sino que pudierais vivir el campamento lo mejor posible. Os quiero dar las gracias por venir cada mañana a darme los buenos días, por preocuparos por mí cuando me veíais sentado en el comedor con mala cara, cuando notabáis que faltaba a alguna actividad y os interesabais en por qué no había estado con vosotros, os doy las gracias por haberme tenido dando vueltas a las 2 de la mañana esperando a que os callarais, porque de verdad, esos momentos en los que tenía que estar pendiente de vosotros para que pudierais dormir bien me hacían sentir muy unidos a vosotros, me hacían sentir que estaba en mi mano vuestro descanso. Os quiero dar las gracias incluso por haberme tenido mas de uno y dos días sin poder cenar, ya fuera porque ese día había una comida que os gustaba y no nos dejabais a los responsables mucho para comer, pero bueno, al ver vuestras caras de felicidad mientras disfrutabais de algo tan simple como unas patatas fritas se suplían en mi las necesidades de comer; o bien me quedaba sin cenar porque alguno de vosotros estaba enfermo y me gustaba dedicar el tiempo de la cena a estar con vosotros y animaros un poco. Os doy las gracias por no “chivaros” a los demás responsables de que yo os daba chuches por las noches o cuando os encontrabais un poco mal física o mentalmente; incluso os doy las gracias por cuando nos perdimos en la montaña y se nos echó la noche encima y vosotros seguisteis confiando en nosotros, vuestros responsables, y no os quejasteis y nos apoyasteis hasta que os llevamos al campamento aunque fuera a altas horas de la madrugada y haberos hecho andar lo impensable para muchos adultos.
Probablemente, nadie que lea esto pueda entender estos sentimientos, nadie pueda entender por qué he disfrutado sin comer bien, sin dormir bien, acostándome tarde pensando en algún problema que tenía un niño que ni siquiera era de mi familia, ni un amigo ni nada; sintiéndome mal cuando reñía a alguno de ellos o cuando los veía decaídos por el campamento. Probablemente nadie pueda entender por qué priorizo dormir mal en el suelo durante 15 días antes que irme a la playa o a un hotel; probablemente nadie entienda por qué hago un sacrificio durante todo el año por estas cosas, pero pienso que para entenderlo hay que vivirlo, y si no se vive, da igual lo que yo cuente que seguiré pareciendo un poco idiota.
Tropa, siendo vuestro responsable, he tenido la experiencia mas bonita de toda mi vida. Ahora, una vez en mi casa, no puedo evitar echaros de menos a todos y cada uno de vosotros, no puedo evitar la melancolía cuando me voy a la cama y no os he dado las buenas noches. Quiero que sepáis que más allá de lo que cualquier palabra pueda expresar, yo os quiero mucho, me habéis hecho sentir muy especial, muy importante, nunca podré olvidar este campamento con vosotros, espero que seáis muy felices y que nunca olvidéis, que aunque ya quizá no vuelva a ser vuestro responsable por casualidades de la vida, porque muchos habéis pasado de rama o por qué simplemente no volvamos a coincidir nunca más, no olvidéis que os quiero muchísimo, y que siempre estaré ahí para echaros una mano con cualquier cosa que necesitéis, sabréis donde encontrarme. Muchas gracias Jorge, Stan, Monalisa, Pablo, Juanito, Migue, Bea, Salud, Niklas, Laura, Fran, Leo, Rafa, Isra, Antonio, Desiré, Ángel, Julio y Abián. No olvidéis seguir siempre la dirección norte.
Buena caza y larga luna troperos.
Os quiere:
Guepardo Silencioso.

